Should cost analysis: qué es y cómo estimar lo que deberías pagar
El should cost analysis estima cuánto debería costar producir lo que compras para negociar sobre el coste, no sobre el precio. Qué es, cómo se calcula y cuándo usarlo.
AHORRO Y NEGOCIACIÓN
Manuel Amor
7/17/20263 min read
Cuando un proveedor te pasa un presupuesto, te da un número. Lo que no te da es de dónde sale ese número. Y ahí está la trampa: sin saber cuánto debería costar de verdad lo que compras, negocias a ciegas y aceptas el precio que te ponen como si fuera una ley física.
El should cost analysis (o análisis del coste objetivo) le da la vuelta a esa conversación. Es una técnica para estimar cuánto debería costar producir lo que compras, descomponiéndolo en sus componentes: materia prima, mano de obra, procesos, gastos generales y margen. En lugar de discutir sobre el precio que te ponen, negocias sobre lo que cuesta fabricarlo. En este artículo verás qué es, cómo se calcula, un ejemplo y cuándo merece la pena.
¿Qué es el should cost analysis?
Es una estimación, construida de abajo hacia arriba, de lo que debería costar un producto o servicio. En vez de partir del precio que te cotizan, partes de sus piezas: cuánta materia prima lleva, cuánta mano de obra, qué procesos, qué gastos generales y qué margen razonable.
El resultado no es un precio exacto —es una estimación—, pero cambia el equilibrio de la negociación: dejas de discutir "cuánto me cobras" para discutir "cuánto cuesta esto de verdad".
¿Cómo se calcula?
Se descompone el coste en sus grandes bloques:
Materia prima: el coste de los materiales que lleva el producto, a precios de mercado actuales.
Mano de obra: el tiempo de fabricación por el coste horario del país o la planta.
Procesos y energía: máquinas, transformación, consumo energético.
Gastos generales (overhead): la parte proporcional de estructura, logística y administración.
Margen del proveedor: un beneficio razonable para el sector.
Sumando esos bloques obtienes el coste objetivo. La diferencia entre ese coste objetivo y el precio que te cotizan es, aproximadamente, el margen que tienes para negociar.
Un ejemplo sencillo de should cost analysis:
Imagina una pieza que te cotizan a 10 € por unidad. Al descomponerla estimas:
Materia prima: 3,20 €
Mano de obra: 1,80 €
Procesos y energía: 1,50 €
Gastos generales: 1,50 €
Margen razonable: 1,00 €
Coste objetivo estimado: 9,00 €. Es decir, hay alrededor de 1 € por unidad encima de la mesa que puedes llevar a la negociación con un argumento concreto, no con un "está caro".
¿Cuándo merece la pena hacerlo?
No es eficiente realizar este análisis en todos los casos. Es especialmente útil y relevante en:
Categorías de peso, donde un pequeño ajuste por unidad es mucho dinero.
Productos fabricados con una estructura de coste identificable (piezas, componentes, envases).
Relaciones a largo plazo, donde entender el coste ayuda a negociar de forma sostenible.
Situaciones de bloqueo, cuando el proveedor no baja precio y necesitas un argumento objetivo.
¿Qué límites tiene?
Conviene usarlo con cabeza:
Es una estimación, no una verdad absoluta: sirve como argumento, no como sentencia.
Requiere datos y supuestos razonables; si metes basura en el análisis, basura sale.
En servicios es más difícil de aplicar que en productos físicos.
No sustituye a la relación: apretar solo con el should-cost, sin criterio, puede dañar al proveedor.
Bien usado, el should cost analysis es una de las palancas más potentes para preparar una negociación y recuperar margen sin cambiar de proveedor ni sacrificar calidad: cambia una pelea de percepciones por una conversación sobre números.
Sobre el autor
Manuel Amor es Ingeniero de Caminos y MBA por INSEAD. Ex-consultor de estrategia y operaciones en McKinsey y Deloitte, especializado en optimización de costes y turnaround, con 15+ años de experiencia internacional. Escribe sobre compras, análisis de gasto y ahorro real con impacto en EBITDA.
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